Editorial

5 enero, 2012


La noción/misión del museo ha ido cambiando con el tiempo. Tanto por razones relacionadas con su propio cometido como a partir de las vicisitudes y transformaciones del entorno social, político e intelectual, esta institución se ha ido perfilando de forma activa y paulatinamente como una entidad generadora de conocimiento y cultura. A través de los cambios de paradigma que el museo ha experimentado a partir de nuestra contemporaneidad, su labor principal se ha vertebrado como espacio de producción y articulación de discursos en torno al arte, tanto a través de las exposiciones que presenta, en la colección de artefactos históricos y culturales, y, tal vez de manera más activa e intelectual, en la programación de conferencias, simposios y reflexiones teóricas que invitan al espectador, investigadores y teóricos, a adentrarse en terrenos de reflexión y discusión en torno al arte y la sociedad.

Sin duda, a través de sus publicaciones –como catálogos, libros y otros materiales didácticos y de difusión– el museo ya ha venido haciendo patente y desarrollando esos discursos que genera, y para muchos podrían ser exponentes suficientes de su misión. Sin embargo, entendido hoy como un ente dinámico y vivo en el contexto del espacio urbano, la realidad social y el ciberespacio, el museo necesita también posicionarse en los diferentes niveles relacionados con su tarea, obligaciones y responsabilidades y establecer un acercamiento y un compromiso claro en torno a las reflexiones teóricas y propiamente artísticas que le dan sentido y lo justifican en nuestro tiempo. De esa necesidad y de este sentido, y como instrumento de investigación y estudio, discusión y diálogo, se origina RADAR, la revista de Arte y Pensamiento del MUSAC. Ello quiere decir que esta nueva articulación del museo no solo surge para apoyar su programación o para extenderse solamente sobre la Colección de la institución y de las actividades que realizamos, sino que se concibe también como entidad propia e independiente, una más entre los departamentos del museo y las acciones que éste propone; como una nueva herramienta teórica y de reflexión sobre temas y cuestiones pasadas, presentes o futuras que nos interesan, nos preocupan o nos llaman la atención, y como puerta abierta al diálogo y a la creación.

Para todas esas tareas nos parece necesario que el MUSAC establezca esta plataforma teórica que periódicamente muestre y descubra otros ejes de interés para el resto de la comunidad y extienda a su vez el compromiso del museo. Así es como queremos entender RADAR: una revista bianual, bilingüe y de distribución internacional (a través de la editorial Actar) que sirva de soporte teórico a las cuestiones, reflexiones y preocupaciones que se generan dentro de los mecanismos intelectuales del museo, más cerca o más lejos de los proyectos que realizamos. Esta revista se propone invitar a teóricos, artistas, curadores, pensadores, analistas, escritores, sociólogos, y a diferentes espacios del arte, la cultura y el pensamiento, a formalizar nuevos discursos y reflexiones en torno al tema monográfico sobre el que se concentre cada uno de sus números. En este sentido, RADAR quiere aportar una visión específica, pero amplia, sobre una idea, un pensamiento, una mirada, un acontecimiento, un espacio o un tiempo determinado. Siempre a partir de los textos inéditos de quienes están generando nuevos discursos y argumentos, la revista no descarta, sin embargo, la publicación, re-edición o revisión de textos anteriores que puedan ofrecer o arrojar nueva luz o perspectiva en torno a la cuestión/tema que aborde o desarrolle. Junto a estos textos que componen el eje central y el corazón de la revista –y en ese espíritu que intenta equilibrar el dominio de la comunicación con el espacio de la creación–, RADAR presenta una sección dedicada a los proyectos específicos de artistas y otros creadores que contribuyan a ampliar o problematizar el tema monográfico de cada número.

Este número 0 no es solo especial porque inaugura esta nueva senda que abre el MUSAC, sino también por estar directamente vinculado –tal vez como suplemento o como extensión– al proyecto expositivo que lo justifica y del que toma su título y el asunto que acomete: Modelos para Armar. Pensar Latinoamérica desde la Colección MUSAC. Si la muestra que hemos comisariado invitaba a pensar Latinoamérica como un proyecto en curso siempre posible, y por lo tanto infinito; un proyecto sin fijación en el tiempo o en el espacio, múltiple y abierto a mundos diferentes; y si la exposición se proyectaba como una suerte de ars combinatoria infinita que no hacía referencia exclusivamente al entorno geográfico-cultural latinoamericano sino que posibilitaba y favorecía lecturas y conclusiones diferentes y contrastadas, tramas inciertas y pistas ambiguas, con interrogantes sin resolución y sendas que se bifurcaban. Este número de RADAR viene a ampliar y a penetrar esas ideas y lecturas –y algunas de sus implicaciones teóricas, históricas o urbanas– a partir de la visión puntual, específica y personal de un grupo de especialistas latinoamericanos. Andrea Giunta reflexiona sobre las correspondencias actuales entre arte, política y sociedad en América Latina para dar cuenta del cambio que inaugura un paisaje distinto tanto en la producción, el circuito de organizaciones, la distribución, la proyección informática y las dinámicas de formación artísticas en el contexto de la biopolítica y la relación de las imágenes de la vida y el arte; Nicolás Guagnini ingenia y esquematiza una posible Historia del Arte de Latinoamérica a partir de los textos de poetas y escritores ilustres de sus vanguardias literarias para conformar una suerte de collage significante que apunta algunas confusiones y malentendidos en torno a lo que hoy se proyecta (¿y se proyectará?) como Arte Contemporáneo Latinoamericano; Natalia Majluf analiza cómo el concepto de “América Latina” se ha transformado en un valor de consumo artístico que evidencia el desequilibrio real entre producción de la obra y la falta de infraestructuras locales, por un lado, y la circulación de la misma en la escena global, por otro, y cómo esta situación es la consecuencia del éxito inesperado de las luchas recientes por la inclusión del arte latinoamericano en los circuitos internacionales; Rosina Cazali repasa la decisiva experiencia del arte-acción y la performance en Centroamérica a través de los artistas y las obras que reflejaron los conflictos de la región, a veces desbordados por sus referencias a la violencia y la muerte y otras veces a partir de nuevas poéticas y preocupaciones físicas y psicológicas; Ana María Durán Calisto aborda el fenómeno de la megalópolis de Latinoamérica en un recorrido por la cuenca amazónica, hilvanando el contraste de la representación mediática exótico-romántica de esta como terreno mítico y remoto y la realidad contemporánea de su riqueza y recursos, de los conflictos que se derivan de estos y de la irreversible expansión urbana y el artificio que alimentan; Raúl Cárdenas entrelaza hechos históricos del siglo XX mexicano, personalidades e ideas de la modernidad del país y ejemplos curatoriales recientes mientras justifica diferentes posicionamientos contemporáneos en torno al urbanismo y la arquitectura en el arte contemporáneo de México; Iván de la Nuez va respondiendo a preguntas personales mientras esboza el universo inabarcable de la historia, la política, la literatura y el arte que han ido perfilando “la mancha” y “el mapa” de latinoamérica. Los proyectos originales para RADAR realizados por Fernanda Gomes, Armando Andrade Tudela, Pablo León de la Barra y Jhafis Quintero, desde la poética formal a la proyección subjetiva, desde la experiencia personal de lo social a la yuxtaposición y coexistencia de las realidades urbanas, completan estos modelos que componen este número 0.

Este número 0 también es especial porque se produce, se presenta y se distribuye en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, México, donde los autores y las publicaciones de Castilla y León son el centro de atención y los invitados especiales de su 24a edición, y donde el MUSAC tiene también, con este número, una presencia privilegiada.

Agustin Pérez Rubio, María Inés Rodríguez y Octavio Zaya Editores/Directores RADAR